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Algo que escribí sin parar....
Entre los dos no hacían uno, se encontraban entre lo mas recóndito del hielo cuando escucharon el sonido estruendoso de una quebradura, por instinto se miraron fijamente y emprendieron la retirada lo más rápido que su cuerpo y su adrenalina así se los permitió.-
En el calor de la cueva, el cual no superaba los 15 grados bajo cero, se volvieron a mirar fijamente, esta vez para ver cual sería su próximo paso hacia la pared oculta, al fin y al cabo con una morada basta.-
Sus predecesores habían muerto en el intento y a pesar de que ya contaban con la comunicación telepática no pudieron lograrlo. Esa pared infinita había vencido a abuelo, tíos y a todos y cada uno de sus parientes por lejanos que sean.-
A la mañana siguiente reunieron todo su equipo al costado de la pared, Uno emprendió la marcha y Dos se quedó dándole seguro en la base para luego cambiar y así poder ir descansando durante el ascenso. Cuando ya habían pasado unos 40 minutos Uno sintió un dolor glaciar en su tobillo derecho y Dos pudo percibirlo al instante, ascendió por la pared a través de los ganchos que Uno había fijado y cuando llego a su lado pudo ver su pie derecho completamente gangrenado en cuestión de segundos, sin decir una palabra y con solo pensarlo dio las ordenes pertinentes a Uno para preservar su seguridad y continuo con el ascenso, esta vez sin compañero que le de un seguro, la meta era la pared, cueste lo cueste. Todo el trabajo en los valles del Tres estaba ahora rindiendo sus frutos, horas de entrenamiento para este sólido, gélido momento.
Dos comenzó a sentir la fatiga a los 50 minutos de la pared y se lo trasmitió a Uno que lo observaba desde su última posición. Sin dudarlo Uno lo tranquilizó, le dio el coraje para continuar con palabras amenas, de amigo y compañero en muchas otras paredes. Esto reconfortó a Dos y continuo la lucha. Una vez superada la zona de vacio, Uno y Dos pudieron sentir el aire puro de las alturas a sabiendas de que lo peor aún estaba por venir.
En cuestión de segundos el ambiente se enmudeció, nada se oía, ni el viento si es que lo había, ni el agua que no ha sido mencionada, ni la roca que no sabemos si existe, incluso Uno y Dos no escucharon más su respiración, los latidos se acallaron y de pronto todo estalló.
Uno y Dos volaron infinitamente en un océano vacío de momentos y el silencio se convirtió en agua, cielo y roca al mismo tiempo…
Uno y Dos sintieron la gloria, la inmensa alegría de saber que su meta había sido alcanzada…el mundo había sido creado.
En el calor de la cueva, el cual no superaba los 15 grados bajo cero, se volvieron a mirar fijamente, esta vez para ver cual sería su próximo paso hacia la pared oculta, al fin y al cabo con una morada basta.-
Sus predecesores habían muerto en el intento y a pesar de que ya contaban con la comunicación telepática no pudieron lograrlo. Esa pared infinita había vencido a abuelo, tíos y a todos y cada uno de sus parientes por lejanos que sean.-
A la mañana siguiente reunieron todo su equipo al costado de la pared, Uno emprendió la marcha y Dos se quedó dándole seguro en la base para luego cambiar y así poder ir descansando durante el ascenso. Cuando ya habían pasado unos 40 minutos Uno sintió un dolor glaciar en su tobillo derecho y Dos pudo percibirlo al instante, ascendió por la pared a través de los ganchos que Uno había fijado y cuando llego a su lado pudo ver su pie derecho completamente gangrenado en cuestión de segundos, sin decir una palabra y con solo pensarlo dio las ordenes pertinentes a Uno para preservar su seguridad y continuo con el ascenso, esta vez sin compañero que le de un seguro, la meta era la pared, cueste lo cueste. Todo el trabajo en los valles del Tres estaba ahora rindiendo sus frutos, horas de entrenamiento para este sólido, gélido momento.
Dos comenzó a sentir la fatiga a los 50 minutos de la pared y se lo trasmitió a Uno que lo observaba desde su última posición. Sin dudarlo Uno lo tranquilizó, le dio el coraje para continuar con palabras amenas, de amigo y compañero en muchas otras paredes. Esto reconfortó a Dos y continuo la lucha. Una vez superada la zona de vacio, Uno y Dos pudieron sentir el aire puro de las alturas a sabiendas de que lo peor aún estaba por venir.
En cuestión de segundos el ambiente se enmudeció, nada se oía, ni el viento si es que lo había, ni el agua que no ha sido mencionada, ni la roca que no sabemos si existe, incluso Uno y Dos no escucharon más su respiración, los latidos se acallaron y de pronto todo estalló.
Uno y Dos volaron infinitamente en un océano vacío de momentos y el silencio se convirtió en agua, cielo y roca al mismo tiempo…
Uno y Dos sintieron la gloria, la inmensa alegría de saber que su meta había sido alcanzada…el mundo había sido creado.
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